aceitunas con pan y besos

22 \22\UTC diciembre \22\UTC 2010

Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol donde lo enterraste, un olivo ¿qué te parece un olivo?, rechoncho y fuerte, y, en verano, aceitunas con pan y besos, como cuando nos conocimos, y un perro grande, para que siempre aciertes al acariciarle bajo la silla, seremos una pareja más de jubilados disfrutando del Mediterráneo y todo se habrá olvidado, ya verás. A este lado poco más, los chicos te mandan mucho ánimo y ¡ah!, lo olvidaba, el vigilante del banco ha vuelto a caminar. La semana que viene te llevaré una camisa y muda nueva.

 

Ya de vuelta de Japón, sniff, sniff, intentando volver a la rutina, eso incluye visitar los blogs del personal e intentar escribir algo decente…

Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol donde lo enterraste, un olivo ¿qué te parece un olivo?, rechoncho y fuerte, y, en verano, aceitunas con pan y besos, como cuando nos conocimos, y un perro grande, para que siempre aciertes al acariciarle bajo la silla, seremos una pareja más de jubilados disfrutando del Mediterráneo y todo se habrá olvidado, ya verás. A este lado poco más, los chicos te mandan mucho ánimo y ¡ah!, lo olvidaba, el vigilante del banco ha vuelto a caminar. La semana que viene te llevaré una camisa y muda nueva.
Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol donde lo enterraste, un olivo ¿qué te parece un olivo?, rechoncho y fuerte, y, en verano, aceitunas con pan y besos, como cuando nos conocimos, y un perro grande, para que siempre aciertes al acariciarle bajo la silla, seremos una pareja más de jubilados disfrutando del Mediterráneo y todo se habrá olvidado, ya verás. A este lado poco más, los chicos te mandan mucho ánimo y ¡ah!, lo olvidaba, el vigilante del banco ha vuelto a caminar. La semana que viene te llevaré una camisa y muda nueva.
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martes, día del espectador

4 \04\UTC marzo \04\UTC 2010

Entonces es martes, seguro, por lógica, aunque la entrada pone: ’23 de febrero, día del espectador’, nada más. Cuando empiezan los títulos de crédito sigo solo.

Noventa minutos después tengo los ojos arrugados, no he parado desde que supe que eras la narradora. La luz era preciosa, entre Amelie y Big Fish, como un cuento. Y mis canciones favoritas sonando en los momentos justos. Pensé que fuimos felices.

Ahora me iría a tomar una cerveza, para pensar en la película, como solíamos hacer, pero no habrá mucho ambiente. Es terrible morirse un martes, creo que me pondré la chaqueta y me iré hacia la luz.

domingo de fútbol

17 \17\UTC febrero \17\UTC 2010

Por cierto, ¿hoy es domingo? —pensó en voz alta desde el quicio de la puerta.
—¿Te refieres a los domingos buenos o a los otros? —preguntó sin levantar la vista de las agujas de punto.
—No, a los domingos en que hay fútbol —respondió bajando la vista.
—Ah, esos en los que te llevabas al chico al estadio —siguió con el soniquete de la mecedora.
—No —apretó los dientes—, a los otros.
—¿A los de después de que dejaras ir al chico a la guerra? —el traqueteo retumbaba en la habitación.
—Esos —contestó fracasando en el intento de contener una solitaria lágrima.

los atardeceres de Pablo

20 \20\UTC enero \20\UTC 2010

Además me voy a chivar a mis padres. Devuélvemelas, ¡son mías!’, gritó Pablo, ‘Ni hablar, tú ya te las has tomado, me estás engañando’, le gritó el otro. ‘Cuando venga mi hermano, te va a hacer picadillo’, amenazó Pablo enrojecido ‘¡Tú no tienes hermanos!’, repuso el otro. Pablo ya estaba levantando la mano cuando apareció la cuidadora: ‘¿Qué pasa aquí? ‘Pero los dos se quedaron callados, inmóviles. Ella compuso un poco el pijama azul de Pablo y sus ojos se apagaron, y volvió esa mirada mansa que ella adoraba. ‘Eso es, ya pasó, Pablo’, le tranquilizó pasando con dulzura su mano por los escasos cabellos blancos.

la ventana

21 \21\UTC octubre \21\UTC 2009

Cielos, cómo brilla hoy el valle. Ahí llegan, no le soporto, con esa sonrisa de tonto, se creerá Gardel. ¡Ya vienen! ¿Has hecho el café? Porque qué verá ella, pero no tiene culpa, mi pequeña es sólo una niña. Esta Martina no ha rematado el clavo de la ventana y entra biruji. ¡Martina! ¡Si no fuera por esta silla ibas a ver! Hay que reconocer que tiene porte, pero si no fuera por las tierras lo iba yo a consentir. Uy, esa nube trae lluvia. Qué habría sido de mí si mi madre me hubiera dejado casar con Andrés. ¡El café! Y qué guapo era.

nostalgia

15 \15\UTC octubre \15\UTC 2009

Fresca, brillante, antihistamínica, así es ahora mi relación, sería perfecta si no fuera por esto último: tenemos bromas privadas, enemigos comunes y platos favoritos. Aunque no recuerde la última vez, hacemos el amor fresca y brillantemente. Pero, desde hace poco, mis ojos ya no vidrian cuando me mira, mi piel conserva esa tersura acorchada de los últimos años cuando pasa a mi lado y respiro con rutinaria tibieza cuando me susurra en plan Dietrich al oído. Así que ya ven, ahora voy menos abrigado, para escalofriarme alguna vez, me echo colirio a menudo y me he suprimido la pastillita de la tensión.

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