reencuentro

13 \13\UTC octubre \13\UTC 2010

Algunos lloran, otros en cambio maldicen, pero la mayoría callan, albergando en secreto la certeza de que la pesadilla se desvanecerá de un momento a otro. Algunos días, como hoy, yo también lloro, es sólo una pequeña lucha, apenas unos segundos en los que llego a creer que lo lograré, que no accionaré el interruptor, que por fin el orgullo me sacará de aquí sin pensar en las consecuencias. Pero no, como se espera de mí, bajo la palanca y Joseph Felder, mi vecino y amigo de la infancia, se convulsiona absurdamente en la silla y, otra vez, vuelve ese olor.

 

 

 

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