tintes

8 \08\UTC febrero \08\UTC 2012

Y castiga sin postre al gigante que hace pucheros desconsolado. Después visita la celda de la bella durmiente y le inyecta una dosis más de somnífero, mientras resiste la tentación de besarla. Sigue la ronda con la madrastra, aprieta diligente las correas de su cama y la deja balbuceando incoherencias frente al espejo del techo. Bosteza con desdén y se dirige a sus aposentos con la ayuda de un candil, mientras deja atrás los lamentos de la mazmorra. Con la satisfacción de haber hecho sus tareas diarias, se queda dormido releyendo la Biblia, preguntándose otra noche por qué no habla de príncipes azules como él.

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comida familiar

22 \22\UTC septiembre \22\UTC 2010

Y dio otro bocado.
–Esto no es necesario –murmuró ella con los ojos todavía llorosos.
–Entonces no comas –contestó él rebañando un poco más el hueso.
–Por favor, deja de comer –le suplicó con un hilito de voz.
–Se lo advertí, les dije que lo haría –respondió sin mirarla–. Yo cumplo mis promesas, ya lo sabes –añadió  alargando su mano hasta otro pedazo carne.
Ella rompió a llorar. Se levantó de la mesa lentamente y arrastró sus pies por el pasillo, en  el nuevo y extraño silencio de la casa.

bucle infinito

31 \31\UTC marzo \31\UTC 2010

Imbéciles‘, reconoció su propia letra con dificultad, ‘es lo que somos. Hemos sido unos ilusos pensando que la medicación lo resolvería, pero ya viste todo lo que pasó. He decido solucionarlo, por fin seremos libres.’ De repente, tuvo consciencia de sujetar algo en la otra mano. La debilidad y la sorpresa le hicieron soltar el bote de tranquilizantes, que rodó por el suelo del dormitorio con un sonido hueco. La vista nublada apenas le alcanzó para leer la última frase: ‘Sólo espero que no exista la reencarnación, porque coincidiremos otra vez en el mismo cuerpo y tendré que volver a matarte’.

	'Imbéciles', reconoció su propia letra con dificultad, 'es lo que somos. Hemos sido unos ilusos pensando que medicación lo resolvería, pero ya viste todo lo que pasó. He decido solucionarlo, por fin seremos libres.' De repente, tuvo consciencia de sujetar algo en la otra mano. La debilidad y la sorpresa le hicieron soltar el bote de tranquilizantes, que rodó por el suelo del dormitorio. Con la vista nublada, apenas alcanzó a leer la última frase: 'El punto débil de mi plan es que, si existe la reencarnación, coincidiremos otra vez en el mismo cuerpo y tendré que volver a matarte'

los atardeceres de Pablo

20 \20\UTC enero \20\UTC 2010

Además me voy a chivar a mis padres. Devuélvemelas, ¡son mías!’, gritó Pablo, ‘Ni hablar, tú ya te las has tomado, me estás engañando’, le gritó el otro. ‘Cuando venga mi hermano, te va a hacer picadillo’, amenazó Pablo enrojecido ‘¡Tú no tienes hermanos!’, repuso el otro. Pablo ya estaba levantando la mano cuando apareció la cuidadora: ‘¿Qué pasa aquí? ‘Pero los dos se quedaron callados, inmóviles. Ella compuso un poco el pijama azul de Pablo y sus ojos se apagaron, y volvió esa mirada mansa que ella adoraba. ‘Eso es, ya pasó, Pablo’, le tranquilizó pasando con dulzura su mano por los escasos cabellos blancos.

error de belleza

13 \13\UTC enero \13\UTC 2010

‘Lamentarán el error del año pasado’, mascullaba por la casa. Se sentó frente a la penumbra azulada del televisor con el segundo cubo de helado de chocolate y siguió la gala con los ojos llorosos. Por fin la vio, la ganadora de la edición anterior coronaba a la nueva reina. Sin pestañear, bebió del vaso que había preparado y, tras cinco minutos, ocurrió. Con su último aliento, murmuró algo ya ininteligible, luego sonrió. Al día siguiente, su muerte ocupaba toda la sección de sociedad del periódico: ‘Finalista de miss España 2009 es hallada muerta en su domicilio. Llevaba puesta su banda de miss belleza interior’.

‘Lamentarán el error del año pasado’. Se sentó frente a la penumbra azulada del televisor con el segundo cubo de helado de chocolate y siguió la gala con los ojos llorosos, esperando que llegase el veredicto. Por fin la vio, la ganadora de la edición anterior coronaba a la nueva reina. De repente, sintió un fuerte dolor en el pecho. Con su último aliento susurró: ‘lo lamentarán’, y sonrió. Al día siguiente los periódicos la citaban ‘Finalista de miss universo 2009 es hallada muerta en su domicilio. Llevaba puesta la banda de miss cabellos. Pensaba 120kg’.’Lamentarán el error del año pasado’. Se sentó frente a la penumbra azulada del televisor con el segundo cubo de helado de chocolate y siguió la gala con los ojos llorosos, esperando que llegase el veredicto. Por fin la vio, la ganadora de la edición anterior coronaba a la nueva reina. De repente, sintió un fuerte dolor en el pecho. Con su último aliento susurró: ‘lo lamentarán’, y sonrió. Al día siguiente los periódicos la citaban ‘Finalista de miss universo 2009 es hallada muerta en su domicilio. Llevaba puesta la banda de miss cabellos. Pensaba 120kg’.

‘Lamentarán el error del año pasado’. Se sentó frente a la penumbra azulada del televisor con el segundo cubo de helado de chocolate y siguió la gala con los ojos llorosos, esperando que llegase el veredicto. Por fin la vio, la ganadora de la edición anterior coronaba a la nueva reina. De repente, sintió un fuerte dolor en el pecho. Con su último aliento susurró: ‘lo lamentarán’, y sonrió. Al día siguiente los periódicos la citaban ‘Finalista de miss universo 2009 es hallada muerta en su domicilio. Llevaba puesta la banda de miss cabellos. Pensaba 120kg’.’Lamentarán el error del año pasado’. Se sentó frente a la penumbra azulada del televisor con el segundo cubo de helado de chocolate y siguió la gala con los ojos llorosos, esperando que llegase el veredicto. Por fin la vio, la ganadora de la edición anterior coronaba a la nueva reina. De repente, sintió un fuerte dolor en el pecho. Con su último aliento susurró: ‘lo lamentarán’, y sonrió. Al día siguiente los periódicos la citaban ‘Finalista de miss universo 2009 es hallada muerta en su domicilio. Llevaba puesta la banda de miss cabellos. Pensaba 120kg’.

espejo

3 \03\UTC septiembre \03\UTC 2009

No reconocí al hombre que tenía frente al espejo, no recordaba cuánto tiempo hacía que no me miraba en uno, debían haber pasado algunos meses. Tras del pelo y la barba, asomaban mis ojos, brillantes ahora por la adrenalina. Tenía que reconocerle que su método era perfecto, había perdido, por lo menos, cuarenta kilos, solamente con una dieta estricta y el ejercicio que Ella consideraba el mínimo para un hombre como yo. Reparé en que el charco de sangre que salía de su cabeza mojaba ya mis pies y decidí que era hora de liberar a los otros.

http://www.flickr.com/photos/pollobarba/ / CC BY-NC-ND 2.0


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