cuatro menos dos

7 \07\UTC diciembre \07\UTC 2011

El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso.
—No seas tonta, ¿para qué convencerlo? Es nuestra oportunidad, nos lo quitaremos de encima como hicimos con el otro.
—No podemos, nos hace falta, si no, ¿quién hará su trabajo?
—Nosotras lo haremos, tendremos el control.
—Pero… ¿cómo sé que no harás lo mismo conmigo? que me quede dormida y…
—Como se nota que eres zurda. Nos necesitaremos, cada una tendrá que mover una rueda de la silla.

pequeña galaxia

21 \21\UTC septiembre \21\UTC 2011

Tú y yo podremos pasear juntos bajo ese cielo estrellado, caminando boca abajo, saltaremos sobre el charco de la vía láctea y jugaremos a la rayuela de estrella en estrella. A la pata coja miraremos hacia arriba para buscar nuestras casas diminutas y dibujaremos continentes fugaces soplando las nubes. Más tarde, cuando ellos duerman, un cometa nos llevará a la cara golfa de la Luna, a las fiestas sinfín que allí dan los selenitas, y estaremos despiertos varios amaneceres, hasta caer rendidos en una playa, y pensaremos que qué gusto olvidarnos de todo esto, que qué alivio renunciar, aunque sea por un instante, a nuestra pobre condición de terrícolas.

inmigrante

22 \22\UTC junio \22\UTC 2011

Cuando empezó la aventura no llegó a imaginar su dureza, abandonó su patria y estuvo días vagando por tierras extrañas, con la sola idea de llegar a su destino. Encontró compañeros de viaje, sucios y polvorientos, que se unieron en el camino. Sin sospecharlo, se embarcaron en una tremenda tempestad; el agua fría, los truenos, los productos químicos, la oscuridad… Todo se magnificaba por la vivencia del miedo en grupo. Finalmente la tormenta cesó y sintieron el agotamiento que deja la tensión. Tras desembarcar, fueron alineados y puestos al sol para ser identificados,  pero no tuvo problemas, el salvoconducto que le había facilitado su ama funcionó a las mil maravillas y al rato se secaba al sol recuperando el color junto a sus compañeros. Horas después, medio adormilado por el traqueteo del transporte, llegaba a su destino: tu tanga descansaba por fin en mi cajón de la ropa interior.

vendaval de micros 2011

Intenté mandarlo al Vendaval 2011, pero algo pasó que no llegó y eso que me pilló bien lejos y tuve que madrugar y todo :), de todas formas enhorabuena a Angeles, Maite, Thanos, depropio y Acuática que se pegaron una buena tupa y a todos los que participaron!

Actualizado: pues mirando la version que envié eran 151 palabras con el título, que no sé si contaba o no, debía ser que sí :(

ciudad jardín

6 \06\UTC junio \06\UTC 2011

La primavera entró ese año rara, podía haber ocurrido como cualquiera de los anteriores, con el olor a polen de los primeros días de Abril o con una canción de Ruibal, pero no, fue al abrir el grifo del lavabo. Sin más, empezaron a brotar todo tipo de flores, primero margaritas, luego amapolas, peonías y cuando trataba de cerrar el grifo manaban delicadas orquídeas. Rápidamente comprobé el resto de los grifos y, cambiando colores y especies, todo era igual. Abrí las ventanas para que saliera la mareante mezcla de perfumes y, al salir al balcón, pude ver como en el resto de los edificios salían por las ventanas cascadas de flores. Los vecinos también asomados compartían la misma estupefacción con sonrisas estúpidas y risitas nerviosas. Aquello fue rápido, al caer la noche una maraña de tallos, pétalos y hojas cubría la ciudad. Unas semanas después el olor de nuestros cuerpos putrefactos era apenas perceptible sobre la fragancia de la nueva ciudad jardín.

creacionistas

4 \04\UTC mayo \04\UTC 2011

Este gordo ocupa mucho lugar.
—¿No hay forma de hacerlo adelgazar?
—Es un dedo gordo, tiene que ser gordo.
—Entonces quitamos otro.
—¿Cómo vamos a dejar cinco?
—O seis normales o cuatro y uno gordo.
—Si con ese puede agarrar la comida nos podemos ahorrar el pico…
—Cierto, y las plumas. Bonito bípedo implume te ha quedado.
—Nada comparado con aquello de tu oso con trompa.
—¿Qué viene ahora?
—Ornitorrinco.
—Pues va a ser ornito-pico, jijiji.

el viaje del unicornio

6 \06\UTC abril \06\UTC 2011

Ella sabrá lo que hace, puede venir volando, como hace siempre, y buscarme a medianoche con ese tintineo que se oye cuando parpadea; o puede, en cambio, deslizarse bajo mi puerta y pasar toda la tarde mirándome con ese silencio de unicornio; o, tal vez, se acerque sin más, mientras me mece, a susurrarme en esa lengua imposible las cosas más bellas del mundo, pero haga lo que haga siempre sabe qué hacer, por eso ahora, cuando la vea, cuando el Chano me dé la papelina, yo también lo sabré.

 

funcionario planetario

19 \19\UTC noviembre \19\UTC 2010

Era el momento de probarlo, se había gastado un dineral en el nuevo circuito, esta vez tenía que funcionar. Llevaba un buen rato esperando en la parada del propulsómetro, empapada por la lluvia, jugándose una condensación, debía estar al caer. Ella le había plantado unos meses atrás por un ciberperiodista de sucesos, las profesiones exóticas siempre le habían atraído: criadores de trilonites mutantes, cantantes de politonos, programadores de conciencias replicantes, incluso hubo una vez un artesano informático. El ciberperiodista había pasado a la historia con los otros, pero ese atractivo funcionario planetario todavía rondaba en su memoria, le gustaba recordar la serenidad que le hizo sentir y que por supuesto apreció cuando ya era tarde. El vagón soltó una bocanada de vapor y se abrieron las puertas, allí estaba, impecable, con esa mirada entre interesante y a medio enfocar. Se puso frente a él y ¡click! activó el nuevo dispositivo, algo ocurrió: giró su cuello articulado hacia ella y entornó los ojos, haciendo un segundo escáner, ella contuvo su aliento vacío, pero no pasó nada y el funcionario interplanetario siguió su camino despreocupado. Desactivó el circuito y notó que su sistema de emulación dejaba caer una lágrima, pequeña y perfecta, al tiempo que supo que seguía archivada en su carpeta de olvidados.

he tirado de fondo de armario y he rescatado un micro de hace tiempo porque creo que en las dos semanas que vienen no habrá posts y es que es muy sacrificado irse de vacaciones a ¡Japón!!!!

confusiones infusas

10 \10\UTC noviembre \10\UTC 2010

Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas: elefantes por moscas, ratones por leones y, cuando son hombres, es todavía mejor: sustituyo gobernantes por mendigos, poetas por notarios, sacerdotes por delincuentes… sin saber lo que les espera van bajando todos hacia el envoltorio equivocado. Mientras vuelven de su peripecia, yo sigo con esta absurda tarea, generando la misma confusión de la que formo parte, metiendo un palito en la predecible rueda de la reencarnación y pregúntándome quién cambió la pulsera al que cambió la mía.

 

Rutinariamente intercambio sus pulseras identificativas: elefantes por moscas, ratones por leones y, cuando son hombres, es todavía mejor: sustituyo gobernantes por mendigos, poetas por notarios, sacerdotes por delincuentes... sin saber lo que les espera van bajando todos hacia el envoltorio equivocado. Mientras espero a que vuelvan de su peripecia, yo sigo con esta absurda tarea, generando la misma confusión de la que formo parte, metiendo un palito en la predecible rueda de la reencarnación y pregúntándome quién cambió la pulsera al que cambió la mía. 

secreto de ibérico

9 \09\UTC junio \09\UTC 2010

La carne rebozada fría no vale nada. Come — le urgió Arts.
—Está deliciosa y la guarnición de bellotas exquisita —se rindió Gurst— ¿Qué parte es?
—Secreto, secreto de ibérico. Era un animal magnífico, fuerte, esbelto, nos dio mucha pena matarlo, tenía una mirada tan dulce…
—Dulce sí que está. Échame un poco más —pidió Gurst—. Entonces, ¿cómo va el negocio?
—Nos los quitan de las manos, mandamos un camión al matadero cada semana —confesó Arts triunfante.
—Te dije que montar una granja de humanos ibéricos era un negocio redondo —gruñó Gurst— ¿Puedo repetir?

escritor escrito

19 \19\UTC abril \19\UTC 2010

Cada día, al salir del metro, sigo a un viajero cualquiera, a ser posible, alguien que se me parezca físicamente,  es lo mismo un oficinista que un músico ambulante, incluso puede ser un jubilado, me da igual gente con vidas prosaicas o con costumbres exóticas, me vale cualquier persona que me inspire a escribir algún micro,  como aquel tipo que, cada día, al salir metro, seguía a un viajero cualquiera.

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