oxímoron

16 \16\UTC noviembre \16\UTC 2011

Muerto pero mío,  pensó mientras entraba en la sala y se sentaba frente al gran televisor.  Tras unos minutos viendo una sucesión de sombras correr por la pantalla se cortó la imagen y sobrevino un insoportable silencio. Sus colaboradores le sostenían a duras penas la mirada. Por fin, una voz distorsionada repetía con profesional claridad: ‘Geronimo E-K-I-A’. Los gritos de júbilo de militares y políticos inundaros la sala, mientras el Premio Nobel de la Paz sonreía con satisfacción.

sonrisa de guerra

12 \12\UTC mayo \12\UTC 2010

La mujer de la foto sonreía a pesar de estar harapienta y sucia, a pesar de haber perdido a su familia en los restos del bombardeo que humean tras su espalda y a pesar de que el ejército ha tomado la ciudad y sabe lo que les hacen a las mujeres. Es probable que sólo sonría porque el autor de la fotografía es un soldado enemigo y quiera, de alguna forma, mostrarse digna, aunque, seguramente, el verdadero motivo por el que sonríe es que el fotógrafo no ha reparado todavía en que, al final de su mano cerrada, sobresale la punta oxidada de un cuchillo.

	La mujer de la foto sonreía a pesar de estar harapienta y sucia, a pesar de haber perdido a su familia en los restos del bombardeo que humean tras su espalda y a pesar de que el ejército ha tomado la ciudad y sabe lo que les hacen a las mujeres. Es probable que sólo sonría porque el  autor de la fotografía es un soldado enemigo y quiera, de alguna forma, mostrarse digna, aunque, seguramente, el verdadero motivo por el que sonríe es que el fotógrafo no ha reparado todavía en que, al final de su mano cerrada, sobresale la punta oxidada de un cuchillo.
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