demografía asistida

11 \11\UTC octubre \11\UTC 2012

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, fue trazando líneas rojas en el mapa de una población remota. Así, uno a uno, iba marcando los barrios que, conforme a su programación neuronal, debían desaparecer aquella noche para permitir, al resto de la población orgánica, un disfrute de los recursos similar al que hubo antes del problema. Al terminar, entregó el plano al Departamento de Mortalidad y salió del Centro de Control Demográfico rumbo a su casa en el distrito mixto que, aunque él lo ignoraba, había sido marcado en rojo por otro androide de una ciudad lejana.

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el caso de la mujer bala

19 \19\UTC enero \19\UTC 2011

Todo el mundo sabía que era una mujer bala, de esas que entran en tu vida a bocajarro y, cuando te quieres dar cuenta, estás tendido en un charco de imágenes, tal vez por eso la invité a cenar cuando resolví su caso; los del seguro hicieron muchas preguntas sobre cómo encontré el cuerpo de su marido, pero acabaron pagando. Se presentó con un vestido negro, a lo Gilda, y tras una botella de vino, su marido había pasado a la historia por segunda vez. Cuando llegamos a su casa, ya ni siquiera quería saber por qué lo hizo, sin pensarlo, me quité el chaleco antibalas y la besé.

 

un día de trabajo

16 \16\UTC junio \16\UTC 2010

Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros. Aparco la polvorienta furgoneta en la plaza y voy montando el puesto mientras siento las miradas a través de los visillos, así hasta que estoy listo. ‘Me enorgullezco de presentaros Barbitol, un producto extraordinario de concha de caracol andino y wasabi rojo, cura lo que curaron los hospitales, reuma, asma, artritis y tumores de todo tipo. Amigos, la ciencia ha renacido’. Cuando había liquidado la mitad de los botes una mujer me preguntó si podía pagarme en euros, siempre hay alguno que lo intenta, le contesté, como a todos, que hacía tiempo que ya sólo aceptaba oro.

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