noche sorda

17 \17\UTC febrero \17\UTC 2012

Se dibuja una sonrisa mellada entre las cumbres de la sierra al anochecer. Se van escuchando uno a uno los cerrojos en las puertas del pueblo, los niños hace tiempo que simulan dormir y los adultos fingen normalidad, solo el silbido del viento resulta creíble. Un poco más tarde de que la esperanza se atisbe se oyen esos pasos lentos de pies vencidos. Esta noche no saben que sus familias ya no están. Nadie escucha darles el alto y más disparos de los necesarios retumban. Los niños lloran y los adultos se hacen los sordos. Mañana amanecerá y no habrá maquis en el monte.

un domingo cualquiera

30 \30\UTC junio \30\UTC 2011

—¿Y ahora qué hacemos?
—Seguiremos con el plan, diremos que resucitó.

Este micro quedó finalista del II concurso del blog no me vengas con historias, este año sobre la mentira. Todo un honor porque ha habido mucho nivel, se puden ver los textos ganadores y del resto de los participantes aquí.

verde albahaca

17 \17\UTC diciembre \17\UTC 2009

—¡Bicho gafoso de mierda! ¡Mala sangre! ¡Malaje! ¡Mala vida te den!
—Si ni siquiera me has dejado hablar —protesté mientras la seguía.
—No escucho a los payos.
—Pero, ¿tú sabes cómo son tus ojos?
—Verde albahaca —contestó sin mirarme—. Dime algo que no sepa.
—Si lo hago, ¿me darás un beso?
—Prueba.
—¿A que no sabes que, al llorar, las lágrimas salpican los cristales de la gafas?
Se detuvo y me apuntó con sus ojos:
—Lo que tú no entiendes, niño, es que los hombres que a mí me gustan no saben llorar.

este micro ganó la final semanal. se puede escuchar aquí.

destinada

19 \19\UTC noviembre \19\UTC 2009

Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina vuelvo a lugares de mi vida, como cuando escondí el pudor bajo la cama de la primera vez, o cuando restregué mi orgullo en la soberbia de mi ex-marido en aquella cafetería en la que siempre mojo la tristeza en leche caliente, también cuando mis hijos casi se terminan mi buen humor aquella tarde que el monte se los comió unas horas, o las veces que he invocado a mis amigos para aliñar ensaladas mustias. Todo esto me ronda mientras recojo el papel con el membrete del departamento de oncología y lo dejo donde las cartas, junto a la publicidad.

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