microrrelatos perdedores (o no)

wonder office

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De la rutina insípida de su oficina escapa cada mañana. Se concentra en el reflejo de su rostro frente al monitor y, unos segundos después, cae por un tobogán gris de fotocopias y servilismos, hasta que aparece, por fin, sentado a una mesa donde el Sombrerero le sirve un té y un Conejo enorme le urge para asistir a un partido de croquet con su amiga, sin embargo, como cada día, nunca llegan al encuentro, siempre la misma áspera voz de la reina de corazones le saca de allí: ‘señor director, la reunión de las cinco’.

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