un domingo cualquiera

30 \30\UTC junio \30\UTC 2011

—¿Y ahora qué hacemos?
—Seguiremos con el plan, diremos que resucitó.

Este micro quedó finalista del II concurso del blog no me vengas con historias, este año sobre la mentira. Todo un honor porque ha habido mucho nivel, se puden ver los textos ganadores y del resto de los participantes aquí.

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inmigrante

22 \22\UTC junio \22\UTC 2011

Cuando empezó la aventura no llegó a imaginar su dureza, abandonó su patria y estuvo días vagando por tierras extrañas, con la sola idea de llegar a su destino. Encontró compañeros de viaje, sucios y polvorientos, que se unieron en el camino. Sin sospecharlo, se embarcaron en una tremenda tempestad; el agua fría, los truenos, los productos químicos, la oscuridad… Todo se magnificaba por la vivencia del miedo en grupo. Finalmente la tormenta cesó y sintieron el agotamiento que deja la tensión. Tras desembarcar, fueron alineados y puestos al sol para ser identificados,  pero no tuvo problemas, el salvoconducto que le había facilitado su ama funcionó a las mil maravillas y al rato se secaba al sol recuperando el color junto a sus compañeros. Horas después, medio adormilado por el traqueteo del transporte, llegaba a su destino: tu tanga descansaba por fin en mi cajón de la ropa interior.

vendaval de micros 2011

Intenté mandarlo al Vendaval 2011, pero algo pasó que no llegó y eso que me pilló bien lejos y tuve que madrugar y todo :), de todas formas enhorabuena a Angeles, Maite, Thanos, depropio y Acuática que se pegaron una buena tupa y a todos los que participaron!

Actualizado: pues mirando la version que envié eran 151 palabras con el título, que no sé si contaba o no, debía ser que sí :(

ciudad jardín

6 \06\UTC junio \06\UTC 2011

La primavera entró ese año rara, podía haber ocurrido como cualquiera de los anteriores, con el olor a polen de los primeros días de Abril o con una canción de Ruibal, pero no, fue al abrir el grifo del lavabo. Sin más, empezaron a brotar todo tipo de flores, primero margaritas, luego amapolas, peonías y cuando trataba de cerrar el grifo manaban delicadas orquídeas. Rápidamente comprobé el resto de los grifos y, cambiando colores y especies, todo era igual. Abrí las ventanas para que saliera la mareante mezcla de perfumes y, al salir al balcón, pude ver como en el resto de los edificios salían por las ventanas cascadas de flores. Los vecinos también asomados compartían la misma estupefacción con sonrisas estúpidas y risitas nerviosas. Aquello fue rápido, al caer la noche una maraña de tallos, pétalos y hojas cubría la ciudad. Unas semanas después el olor de nuestros cuerpos putrefactos era apenas perceptible sobre la fragancia de la nueva ciudad jardín.

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