artimañas

23 \23\UTC marzo \23\UTC 2011

A mi mujer no le gusta que le fastidie sus estrategias, es una gran jugadora de bridge y este año ha decidido llevar la voz cantante en el torneo del club, yo me limito a obedecerla. Aunque no todo sea mérito suyo, reconozco que es la primera vez que alcanzamos la final, nos hemos librado de los Holloway y los Sterling, aunque si hubiéramos jugado con barajas marcadas, como propuse, habríamos sufrido menos. Lleva una semana encerrada en el estudio preparando la partida de mañana, no estaría tan preocupada si supiera que el laxante que he preparado para los Campbell nos dará la victoria, claro que ella también probará un poco.

 

A mi mujer no le gusta que le fastidie sus estrategias, es una gran jugadora de bridge y este año ha decidido llevar la voz cantante en el torneo del club, yo me limito a obedecerla. Aunque no todo sea mérito suyo, reconozco que es la primera vez que alcanzamos la final, nos hemos librado de los Holloway y los Sterling, aunque si hubiéramos jugado con barajas marcadas, como propuse, habríamos sufrido menos. Lleva una semana encerrada en el estudio preparando la partida de mañana, no estaría tan preocupada si supiera que el laxante que he preparado para los Campbell nos dará la victoria, claro que ella también probará un poco.

azul deshilachado

2 \02\UTC marzo \02\UTC 2011

–¿Por qué me mira así? –contestó Jonás. –Sólo le he preguntado si los rojos van al cielo.
–Verás, hijito, a Dios no le gustan mucho –respondió el padre Artemio mirando al horizonte. –Querías ver el campanario y ya lo has visto.
–Entonces, aunque sea bueno, ¿nunca veré a mi padre?
–Sólo si paga por sus pecados lo verás.
–Y, ¿cuánto se tarda? ¿diez años?
–Tal vez. Vamos a ir bajando.
–Padre, ¿usted quiere ir al cielo?
–Claro, ¿tú no?
–Creo que ya no –murmuró Jonás para sí, mientras observaba la sotana hondear en el vacío.

A %d blogueros les gusta esto: