reencuentro

26 \26\UTC enero \26\UTC 2011

Cuando era pequeño mi padre me hizo una maqueta de su propio juzgado. La sala tenía todos los detalles y se adaptaba sin problemas a mis muñecos.
Casi siempre dictaba sentencia Superman, la mayoría de las veces contra Batman, que era defendido invariablemente por el Capitán América. El fiscal más convincente, sin duda, fue Hulk. Las condenas, de miles de años, nunca eran bien acatadas por el acusado, de modo que, al final, el juez tenía que bajar a la arena para hacer cumplir la ley. Todo esto viene a mi cabeza mientras repaso el informe de la policía sobre la próxima vista, un hombre disfrazado de Batman asaltó ayer una sucursal bancaria. Dejo la carpetilla sobre el escritorio y termino de vestirme, es casi la hora y no puedo evitar sonreírme mientras me meto la capa roja por dentro del pantalón.

había olvidad este micro, cuando el otro día llegó en el correo el libro del concurso de micros sobre abogados, donde este aparecía como finalista.

el caso de la mujer bala

19 \19\UTC enero \19\UTC 2011

Todo el mundo sabía que era una mujer bala, de esas que entran en tu vida a bocajarro y, cuando te quieres dar cuenta, estás tendido en un charco de imágenes, tal vez por eso la invité a cenar cuando resolví su caso; los del seguro hicieron muchas preguntas sobre cómo encontré el cuerpo de su marido, pero acabaron pagando. Se presentó con un vestido negro, a lo Gilda, y tras una botella de vino, su marido había pasado a la historia por segunda vez. Cuando llegamos a su casa, ya ni siquiera quería saber por qué lo hizo, sin pensarlo, me quité el chaleco antibalas y la besé.

 

juan sin nombre

12 \12\UTC enero \12\UTC 2011

Nadie, en varios kilómetros a la redonda, sabría decir su nombre, una noche se lo jugó  a las cartas y perdió. Satisfecho, se fue a casa, pensando que no había sido para tanto, pero poco después empezaron los problemas, le cortaron el teléfono, la luz y el agua, todos le dijeron lo mismo, sin nombre no podían facturarle, ¡con lo que le había costado hacerse uno! En el dni sólo aparecía una cara anónima. Poco a poco, su familia y amigos le fueron olvidando y, como era previsible, acabó aquí, donde nadie sabe su nombre, ni el de ninguno de nosotros, y sólo nos jugamos tabaco.

 

semillas estériles

5 \05\UTC enero \05\UTC 2011

Una semilla en esta tierra desolada arde con mirarla, donde en otro lugar podía haber una esperanza, aquí solo hay cenizas de vida. Nuestras sombras encorvadas vagan bajo el sol de estos campos yermos. Sin mirarnos a los ojos, nos arrastramos despacio, para acallar el ruido de las cadenas, para no enloquecer. En las grietas de este suelo no puede crecer nada, y es que no hay mejor lugar para escondernos de ellos ahora que ya no necesitamos comer.

 

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