el adiestrador de hombres

28 \28\UTC abril \28\UTC 2010

Cuando Ricardo tortura a un tipo no piensa en nada, sólo trabaja. Por la noche, normalmente se tumba junto a su mujer y duerme con esa agradable sensación que deja el cansancio físico. Hoy, sin embargo, le cuesta más. Durante un interrogatorio, el diente de un detenido se le clavó en el puño y traspasó el guante de latex, al parecer, el prisionero tiene una grave enfermedad infecciosa. Mañana le dan el resultado de la prueba. Ya en la cama, ella le nota inquieto y se ha dado la vuelta. Ha empezado a deslizar su mano bajo la goma del pantalón. Él se hace el dormido. Cuando ella vuelve a su lado, Ricardo mira la luz de las farolas que se cuela por las rendijas de la persiana. Se pregunta si ella seguirá creyendo que adiestra perros cuando le diga que le han contagiado el sida.

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9 comentarios to “el adiestrador de hombres”


  1. Buf! Sin comentar que soy incapaz de mirar la foto porque se me revuelve el estómago, tremendo el relato!!
    Seguramente no se crea lo de los perros… pero seguramente tampoco se imagine el trabajo real que tiene Ricardo….

  2. Gotzon Says:

    Duro microrrelato y más real de lo que parece a simple vista (habría que ver lo que ocurre en cárceles y comisarías que tenemos al lado de casa, ¿como puede caer tan bajo un ser humano para torturar a otro sin ningún escrúpulo?)

    Hace poco escribí un breve sobre la tortura (dos de los métodos más empleados son “la bolsa” y “la bañera”) Este es el micro:

    “Inolvidable.
    Llueve, el agua empapa mi rostro y no puedo evitar recordar lo nuestro… Una bolsa cubre mi cabeza mojada, la tuya, un tricornio.”

  3. manuespada Says:

    Un relato muy truculento, pero el tema de la venganza involuntaria del torturado hace que dé una vuelta inesperada.

  4. santamaría Says:

    viginia y gotzon, siento lo escabroso y casi escatológico del relato. es jodido pensar que estas tinieblas habitan en la naturaleza humana…
    manu, si he pensado que tal vez sea un poco tramposo o enrevesado, intenté que funcionase por acumulación, pero bueno, no está muy redondeado.

  5. Alberto Says:

    No sé si es más jodido “pensar que estas tinieblas existen en…” o “pensar en las tinieblas que existen…”.
    Yo no he pensado que el prisionero mordiera al interrogador en un arrebato de rebeldía.
    Tampoco he pensado en la “tortura sin escrúpulo”. Creo que hay también tortura con escrúpulo; que no deja de estar en las tinieblas…

  6. santamaría Says:

    la idea es que el preso no lo hacía voluntariamente, es más como decía manu, de hecho mi idea es que el preso ni siquiera sabía que estaba enfermo. sobre las tinieblas… uff, asusta pensarlas y asusta escribirlas, las que ‘existen’ las hemos creado nosotros, como bicho y eso acojona. y, sí, la tortura con escrúpulo no quiero ni imaginarla, lo malo es que igual evoluciona y un torturador con escrúpulos acaba dejando de tenerlos…

  7. Alberto Says:

    Miedo, de todas formas. Que es de lo que se trataba ¿no?.
    Conseguido, enhorabuena.

  8. santamaría Says:

    muchas gracias y, por cierto, bienvenido

  9. Miriam Says:

    Conseguido el miedo también en mi caso. Lo que más me gusta es cómo se enlaza el título con el remate del texto. Te invito a leer en mi blog un micro llamado “El Funcionario”. No por hacer Spam, sino porque creo que la temática quizás te interese. Un abrazo y me alegro de descubrir tu blog.


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