domingo de fútbol

17 \17\UTC febrero \17\UTC 2010

Por cierto, ¿hoy es domingo? —pensó en voz alta desde el quicio de la puerta.
—¿Te refieres a los domingos buenos o a los otros? —preguntó sin levantar la vista de las agujas de punto.
—No, a los domingos en que hay fútbol —respondió bajando la vista.
—Ah, esos en los que te llevabas al chico al estadio —siguió con el soniquete de la mecedora.
—No —apretó los dientes—, a los otros.
—¿A los de después de que dejaras ir al chico a la guerra? —el traqueteo retumbaba en la habitación.
—Esos —contestó fracasando en el intento de contener una solitaria lágrima.

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el hámster

10 \10\UTC febrero \10\UTC 2010

Acelera, son las siete, te quedan entre diez y quince minutos, según el tráfico. Relees la nota y te das cuenta de que olvidas las gafas de bucear, las coges, pero no cabe nada más. Te jode porque las demás no se te adaptan tan bien y entra agua. Terminas de leer y antes del final tú mismo te has vuelto a derrotar. Te quedan diez minutos pelados, corre.

Suenan las llaves y casi te ha dado tiempo a todo, pon cara de rutina.

—Cari, ¿qué hacen las gafas de buceo ahí?

—Las comprobaba, enseguida se nos echará el verano encima.

luis el tímido

3 \03\UTC febrero \03\UTC 2010

Aquí vinimos a descansar. Deja de quejarte y cava.
—Me gusta esta brisa, es un buen lugar para morir —murmuró Luis alumbrando el agujero con la linterna.
—Cualquier sitio es bueno — de repente, entre la tierra brilló una bolsa de basura—. Ahí está, ábrela — ordenó a su hermano.
Luis tocó el plástico como si fuera a evaporarse y miró dentro.
—La calavera parece más pequeña —dudó Luis.
—Es ella, tiene el agujero de tu bala.
Luis asintió aliviado y cerró la bolsa.
—La verdad es que tenías razón, cada año me resisto a venir, pero luego me voy más tranquilo.

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