espejo

03/09/2009

No reconocí al hombre que tenía frente al espejo, no recordaba cuánto tiempo hacía que no me miraba en uno, debían haber pasado algunos meses. Tras del pelo y la barba, asomaban mis ojos, brillantes ahora por la adrenalina. Tenía que reconocerle que su método era perfecto, había perdido, por lo menos, cuarenta kilos, solamente con una dieta estricta y el ejercicio que Ella consideraba el mínimo para un hombre como yo. Reparé en que el charco de sangre que salía de su cabeza mojaba ya mis pies y decidí que era hora de liberar a los otros.

http://www.flickr.com/photos/pollobarba/ / CC BY-NC-ND 2.0


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