chocolate caliente

4 de enero de 2012

La última alma humana se enfundó su abrigo rojo y salió de la fábrica caminando bajo su paraguas de plástico transparente. Como de costumbre, había vuelto a pasar desapercibida entre ellos. Al llegar a casa, abrió todas las ventanas y, con la misma escuálida esperanza de cada noche, preparó chocolate caliente. Tomó la taza entre sus manos y, mientras terminaba de rezar al último dios de los humanos, sonó el timbre. Se dirigió a la puerta con piernas temblorosas. Cuando por fin se atrevió a abrir, sólo pudo derrumbarse: las máquinas habían aprendido a oler.

http://www.flickr.com/photos/7394371@N06/5431582200/

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.